DIALECTICA DE LA SOLEDAD OCTAVIO PAZ PDF

Todos los hombres, en algn momento de su vida, se sienten solos; y ms: todos los hombres estn solos. Vivir, es separarnos del que fuimos para internarnos en el que vamos a ser, futuro extrao siempre. La condicin del ser humano parece haberse diversificado con el paso del tiempo, envuelto entre tantos inventos y realidades alternas que este ha creado. Pero en realidad, como bien lo dice Octavio Paz, el trasfondo de la humanidad es el mismo. La soledad.

Author:Nakus Moogusar
Country:Guatemala
Language:English (Spanish)
Genre:History
Published (Last):16 October 2016
Pages:390
PDF File Size:8.30 Mb
ePub File Size:4.97 Mb
ISBN:266-3-44466-352-1
Downloads:71048
Price:Free* [*Free Regsitration Required]
Uploader:Malaktilar



Esto es, saberse solos significa reconocer que no queremos estar solos. Todos nuestros esfuerzos tienden a abolir Ia solcdad. Idea 3 El lenguaje popular expresa esta dualidad de la soledad con las penas de amor. Sentirse solos es desear a la persona amada. El lenguaje popular refleja esta dualidad al identificar a Ia soledad con la pena. Las penas de amor son penas de soledad. Idea 4 Nacer y morir son experiencias de soledad.

Nacer y morir son experiencias de soledad. Nacemos solos y morimos solos. La vivencia de la muerte se transforma pronto en conciencia del morir. Nuestras vidas son un diario aprendizaje de Ia muerte.

Entre nacer y morir transcurre nuestra vida. Expulsados del claustro materno, iniciamos un angustioso salto de veras mortal, que no termina sino hasta que caemos en la muerte. Nada sabemos. Mas aunque nada sabemos, todo nuestro ser aspira a escapar de estos contrarios que nos desgarran. Idea 6 El amor es una experiencia casi inaccesible. En Nuestro mundo el amor es una experiencia casi inaccesible. La mujer siempre ha sido para el hombre lo otro, su contrario y complemento. Si una parte de nuestro ser anhela fundirse a ella, otra, no menos imperiosamente, Ia aparta y excluye.

La mujer es un objeto, alternativamente precioso o nocivo, mas siempre diferente. Entre la mujer y nosotros se interpone un fantasma: el de su imagen, el de Ia imagen que nosotros nos hacemos de ella y con Ia que ella se reviste.

Y a Ia mujer le ocurre lo mismo: no se siente ni se concibe sino como objeto, como otro. El amor no es un acto natural.

Para realizarse, el amor necesita quebrantar Ia ley del mundo. Idea 8 La mujer no puede elegir porque vive presa de la imagen que la sociedad masculina le impone.

Y es verdad: eI amor hace otra a Ia mujer, pues si se atreve a amar, a elegir, si se atreve a ser ella misma, debe romper esa imagen con que el mundo encarcela su ser.

El hombre tampoco puede elegir. Y las mujeres. Lo identifica con el matrimonio. Atacarlo, es disolver las bases mismas de la sociedad. Ir de cama en cama no es ya, ni siquiera, liberunaje. El erotismo moderno tiene un sentido disunto al de un Sade, por ejemplo. Los nuevos poderes abolen Ia soledad por decreto. Defender eI amor ha sido siempre una actividad antisocial y peligrosa.

Y ahora empieza a ser de verdad revolucionaria. Pero sus relaciones con el exterior no son ya pasivas, como en la vida prenatal, pues el mundo le exige una respuesta. No hay distancia entre el nombre y Ia cosa y pronunciar una palabra es poner en movimiento a la realidad que designa. Vuelve a ser uno con su ambiente. Narciso, el solitario, es Ia imagen misma del adolescente. O en Ia pareja paseando bajo el arco de verdor de la calzada. La madurez no es etapa de soledad.

La frecuencia con que ahora se encuentra a esta clase de solitarios indica la gravedad de nuestros males.

El hombre moderno no se entrega a nada de Io que hace. El trabajo sin fin, infinito, corresponde a la vida sin finalidad de Ia sociedad moderna. Y Ia soledad que engendra, soledad promiscua de los hoteles, de las oficinas, de los talleres y de los cines, no es una prueba que afine el alma, un necesario purgatorio.

Idea 20 Para el hombre primitivo, la soledad constituye un estado peligroso. El solitario es un enfermo, una rama muerta que hay que cortar y quemar, pues Ia sociedad misma peligra si alguno de sus componentes es presa del mal.

Por tal motivo las conversiones individuales no son frecuentes. La conciencia del pecado es el reconocimiento del desamparo y abandono del grupo. La conciencia del pecado engendra la idea del redentor. Mejor dicho, que es ya su naturaleza. Es un don y debe merecerlo. No obstante, algunos se ajustan en casi todos sus detalles al esquema anterior. El sentimiento de soledad, nostalgia de un cuerpo del que fuimos arrancados, es nostalgia de espacio. La costumbre de dar una vuelta a Ia casa o a Ia ciudad antes de atravesar sus puertas, tiene el mismo origen.

El mito del Laberinto se inserta en este grupo de creencias. Tiempo y vida se funden y forman un solo bloque, una unidad imposible de escindir.

El tiempo engendra. La Edad de Oro regresa. El Ienguaje racional de nuestro tiempo encubre apenas a los antiguos Mitos. Todos esperan que Ia sociedad vuelva a su Iibertad original y los hombres a su primitiva pureza.

DEMARCHE YANN TIERSEN PDF

La Dial├ęctica de La Soledad

.

BROOM LEGAL MAXIMS PDF

El laberinto de la soledad de Octavio Paz

.

Related Articles