MUERTE EN EL PENTAGONITO PDF

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Author:Arahn Akinorn
Country:Niger
Language:English (Spanish)
Genre:Art
Published (Last):16 January 2010
Pages:58
PDF File Size:16.59 Mb
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ISBN:728-5-78138-902-6
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Quienes hemos tenido el privilegio de leer el libro anticipadamente podemos dar fe de que se trata del trabajo de periodismo de investigacin ms importante y mejor escrito que se ha hecho en el Per hasta ahora. Se trata de una historia escrita a partir del testimonio descarnado de decenas de los propios protagonistas del horror.

Pese a la crudeza de los acontecimientos, no hay un juicio moral sobre los hechos; ni siquiera un tono de denuncia. Simplemente se da cuenta de lo que ocurri y de la forma como los protagonistas militares o senderistas entendan lo que estaban haciendo. Uceda ha reconstruido captulos enteramente desconocidos de las dcadas de la violencia y ha esclarecido otros que ingenuamente creamos conocer bien.

En trminos de nueva informacin, va mucho ms all de lo que pudo avanzar la Comisin de la Verdad y Reconciliacin. Leerlo es indispensable, y no les ser difcil.

El autor logra involucrar totalmente al lector desde las primeras pginas en una historia de vrtigo creciente; una historia que, por si algo le faltara, tiene un final absolutamente inesperado.

Haba nacido en Ferreafe, una provincia del departamento de Lambayeque donde eran del APRA su madre y sus antepasados, aunque nunca se acerc al partido mientras vivi con ellos. Los cementerios secretos del Ejrcito Peruano.

Bogot: Editorial Planeta Colombiana S. RESEA 67 68 despus ingres a la organizacin. Pero militar en Garcilaso de la Vega no era zambullirse en un debate de ideas, sino pelear violentamente contra los comunistas de Patria Roja, y l aprendi primero a defenderse y a atacar.

El partido saba de eso porque tena un aparato armado que intervena en las revueltas sociales y protega al jefe y fundador, Vctor Ral Haya de la Torre, con una Guardia Dorada dirigida por un rudo legendario, Jorge Idiquez. La integraban los bfalos, por igual militantes y matones, a la vez defensores y asaltantes de sindicatos a punta de bala y cachiporra. Aquel ao ellos impidieron que Patria Roja ganara las elecciones estudiantiles de Garcilaso de la Vega.

Unos doscientos brigadistas, la crema y nata de la bufalera de Lima estuvieron los de Idiquez, los del Callao, los de la Universidad Villarreal, quemaron las nforas en un operativo con bombas, disparos y aporreamiento de los maostas. As organizaron su propia federacin, que luego sera la preponderante.

En la universidad el principal aprista era Jorge Velarde, y con su liderazgo se consolid la hegemona estudiantil del partido entre y , durante el primer tramo del gobierno de Belaunde. El Chito Ros se zambull en el movimiento y protagoniz sus peleas, siempre al lado de sus amigos de Chiclayo.

Tambin milit en el Comando Universitario Aprista CUA , que diriga la lucha estudiantil a escala nacional, y donde los garcilasinos eran respetados Velarde lleg a ser secretario nacional del CUA porque controlaban su territorio. No era raro que les solicitaran apoyo para capturar, o recuperar, alguna base disputada con los comunistas. Ros, como los dems, cargaba sus fierros y pirulos de un lado a otro, e incluso viaj a provincias y particip en un pleito a balazos con los maostas del Frente Estudiantil Revolucionario en el Cusco, en plena plaza de Armas.

En cambio posea perspicacia, coraje y lealtad. No pareca un matn, y eso era lo que deseaba Mantilla, quien ya se desempeaba como secretario privado de Alan Garca, el joven candidato presidencial del APRA en las elecciones de Mantilla, un gran bfalo emergente, quera un grupo distinto de guardaespaldas para la nueva figura del partido.

La gente de Idiquez estaba desprestigiada y pareca una banda de rufianes. Pens, por ello, en un equipo que tuviera experiencia en enfrentamientos pero a la vez formacin universitaria. Velarde le recomend al Chito Ros: "Un brigadista valiente, arrojado". Cuando lo supo, el Chito acept la idea con entusiasmo. Desde la oficina que haba sido de Alan Garca, Ros iba de aqu para all con sus apuntes y sus organigramas senderistas, sintiendo que cada da conoca mejor al enemigo. Y Mantilla tambin se mostraba satisfecho.

Su superior directo, el general Luque, jams los visitaba. Para La casa donde el candidato aprista imagin sus planes de gobierno se convirti en un cuartel paramilitar, donde bfalos de nuevo tipo trabajaban, coman y dorman. Desde la oficina que haba sido de Alan Garca. Tena una profesin, una ideologa y, sobre todo, un grupo social propio y poderoso que lo querra y velara por l. Hasta entonces, no pareca mejor que el resto de los brigadistas. Visto de cerca, era un flacucho que no asustaba a nadie.

Tampoco exhiba dotes comunicar sus rdenes, ste se citaba con Miguel Ros en un restaurante de vidrios traslcidos y asientos de cuero, dentro de un complejo de edificios del Banco Continental de San Isidro, a cinco minutos en auto del Ministerio del Interior. El restaurante se llamaba Vivaldi. Haba que hacer algo con l, decidir una accin que escarmentara debidamente al terrorismo, y los muchachos de Dos de Mayo tendran que estar preparados.

La inminencia de un operativo importante entusiasm a Ros, quien en sus noches alcohlicas, cuando poda desinhibirse ante sus compaeros de confianza, no ocultaba sus sueos de grandeza en la lucha contra Sendero Luminoso. A sus veintiocho aos, considerndose un hroe annimo del partido, estaba dispuesto a correr todos los riesgos. Sin embargo, Luque nunca les orden poner una bomba o eliminar a un senderista. Realizaban seguimientos, organizaban misiones informativas en provincias, escriban reportes, preparaban listas de implicados.

Slo cuando iban por senderistas con la Guardia Republicana, su actuacin trascenda lo informativo. En estos operativos, efectuados sobre todo en el Alto Huallaga, Puno y la sierra central, donde haba enfrentamientos, capturas, interrogato- Archivo Ricardo Uceda Recin baado, Miguel Ros Senz toma desayuno en la oficina que fue de Alan Garca durante la campaa electoral de Perteneca a la casa en Dos de Mayo , que ese ao se convirti en el cuartel general de los paramilitares foto indita.

El Grupo Beta no mataba; o, para decirlo con mayor precisin, todava no era un equipo de operaciones especiales. Por eso, cuando Luque llam a Ros para que pusiera una bomba en el auto de Carlos Angulo, las cosas dieron un viraje decisivo, y la accin se convirti en una prueba de fuego. De nada sirvieron los informes del seguimiento a Angulo que le provey la DIGIMIN, con los datos supuestamente necesarios para eliminar al director del peridico senderista sus costumbres personales, sus horarios de ingreso y salida, la matrcula de su auto, conocimientos que l mismo confirm con una vigilancia de su propia gente.

Cuando Usquiano baj con la bomba y se aproxim al auto de Angulo, la aparicin del vigilante lo hizo desistir.

Volvi al Volkswagen con el artefacto en las manos. Desde el asiento delantero, Briceo le abri la puerta de atrs. Ros, con el auto en marcha, vio a Usquiano por el espejo retrovisor. Un instante antes de que se metiera en el bache, alcanz a decirle: Desactiva esa huevada. Miguel Ros nunca perdi el conocimiento. Sinti que volaba y que caa. Una vez en tierra firme, quiso incorporarse, pero no pudo, aunque alcanz a observar el auto incendindose.

Vio detenerse una antigua vagoneta Nissan de la que bajaron dos personas. Abrieron la portezuela posterior de la vagoneta y lo hicieron subir para llevarlo a un hospital. All viaj solo, sentado, y poco a poco su mente se concentr en las evidencias que cargaba encima. Comprob que llevaba la sobaquera puesta con su revlver adentro. Adems, un carn del Ministerio del Interior, una granada de bolsillo y una carta de Mantilla. Con una mano, se desaboton la sobaquera y se la sac.

Luego hizo pedacitos la carta. Fingi un ahogo y pidi detener la camioneta un rato. Abri la portezuela, como deseando respirar el aire de la noche, y bot el revlver y los residuos de la carta. Los desconocidos que viajaban adelante no bajaron.

Despus pidi otra parada para vomitar y se deshizo de la granada. Luego se tumb y se qued dormido. Despert en la sala de emergencias del Hospital Santa Rosa, en 70 La inminencia de un operativo importante entusiasm a Ros, quien en sus noches alcohlicas, cuando poda desinhibirse ante sus compaeros de confianza, no ocultaba sus sueos de grandeza en la lucha contra Sendero Luminoso. Estaba en una camilla. A su lado, en otra camilla, vio el cuerpo ensangrentado de Briceo, cubierto hasta el cuello por una manta.

Busc a Usquiano con la mirada, pero no haba otro paciente en el recinto. Unas enfermeras lo atendan y decidi quedarse quieto y mudo, explotar al mximo su condicin de herido. Le dola todo el cuerpo. Una migraa iba creciendo lentamente en su cabeza, aunque en apariencia haba salido ileso de la explosin.

Unos hombres de la Polica ingresaron en el recinto y pens que era para interrogarlo, pero no le preguntaron nada. Firmaron unos papeles y lo metieron en una ambulancia.

Diez minutos despus ingresaba en el Hospital de Polica. Entonces supo que Mantilla no lo haba abandonado. Lo llevaba a su terreno, donde manejara todos los informes y lo pondra fuera del alcance de los periodistas.

An no abra la boca para decir algo o preguntar. Desconoca la suerte que haban corrido Briceo y Usquiano. Lo supo al da siguiente. Estaban muertos. En el hospital, Miguel Ros tuvo mucho tiempo para preocuparse. Haba puesto en situacin delicadsima a Agustn Mantilla. Seran inocultables su filiacin y su papel como guardaespaldas de Alan Garca en la campaa. Por otra parte, los familiares de los muertos declararan que stos eran apristas y trabajaban para el Gobierno.

El que les daba el dinero! Ros se crea perdido, arrastrando en su cada al brazo antiterrorista del partido. Sin embargo, el tiempo le demostr el talento de Mantilla para enfrentar situaciones de crisis.

Cuando todava el Ministerio del Interior desconoca si Ros iba a sobrevivir, policas de confianza penetraron en la casa de Dos de Mayo y se llevaron la documentacin comprometedora. Ms tarde, esa noche, otros efectivos registraron a Ros en el Hospital de Polica con un nombre falso: Edwin de la Torre Ugarte. As lograron que por varios das fuera inubicable para la prensa. Mientras en los peridicos se reflejaban el escndalo y las denuncias de la oposicin, cmplices en la Polica y el Ministerio Pblico favorecan su defensa.

La DIRCOTE redact un parte sin conclusiones y el fiscal Jorge Luis Bayetto, cuando fue a interrogarlo, una semana despus de su internamiento, asumi sin objeciones la versin que Ros ya tena preparada: que desconocidos lanzaron un explosivo al interior del auto que conduca.

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